CÓMO DECIR «NO» Y MARCAR LOS LÍMITES

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Siguiendo la temática del post anterior, vamos a seguir profundizando en las diferentes estrategias que podemos utilizar a la hora de marcar los límites a los demás.

Esta tarea no consiste en soltarle a la cara  a la otra persona las cuatro cosas que nos hemos estado callando durante todo este tiempo atrás, nada tiene que ver con eso.

Poner límites a los demás significa que te quieres y que te respetas a ti mismo, pero también a los demás. Como ya comentamos en el post anterior, en muchas ocasiones, al sobre-implicarnos en determinadas actividades que no están bajo nuestra responsabilidad, estamos impidiendo que los demás asuman sus propias responsabilidades y puedan desarrollar las destrezas necesarias para afrontarlas adecuadamente.

Para conseguir poner esos límites, vamos a necesitar trabajar varias cualidades.

QUÉ CUALIDADES QUE DEBEMOS TRABAJAR

  • El autoconocimiento

Es decir, saber exactamente cuáles son esos límites que queremos marcar. Para poner límites saludables y equilibrados, se requiere un conocimiento adecuado de tus propias necesidades. Y, para conocer lo que realmente necesitas, vamos a tener que conectarnos con nosotros mismos. Hay que tener muy claro qué es permisible para ti y qué no lo es. Es muy difícil poner  límites cuando no sabemos qué es lo que queremos, y qué no queremos.

Una vez que lo tienes claro, queda lo que más cuesta: la tarea de decir NO, porque poner un límite, al fin y al cabo, es decirle NO a alguna persona, ya sea familia, pareja, jefe, amigos…

Por tanto, podemos empezar por preguntarnos “¿Cuál es mi necesidad en este momento?”. Es frecuente que tengamos dificultades para encontrar la respuesta, porque muchos vivimos muy desconectados de nuestras propias necesidades, pero también suele ocurrir que nos callamos o no somos sinceros por vergüenza o miedo a la reacción de la otra persona, y las consecuencias que puedan traernos.

Otras preguntas, que serán importantes que vayas respondiéndote durante el proceso de autoconocimiento serán: ¿Estás motivado para hacerlo ahora?”, “¿Te encuentras con fuerzas para aceptar una respuesta negativa del otro?”, “¿Te encuentras con calma suficiente como para dar una respuesta asertiva?”

Recuerda centrar tu atención en las cosas que sí están en tu zona de control. Eso te ayudará a determinar: ¿qué puedo hacer yo?, ¿cómo me siento?, ¿qué quiero? Además nos ayudará a aceptar aquello que no puedo cambiar y centrarme en lo que sí.

Debes tratar de enfocarte en lo que realmente puedes hacer, y si frente a algo en concreto no puedes hacer nada, debemos avanzar y aceptarlo.

Para esta tarea puede que te ayude el escribir las respuestas que te vayan surgiendo a cada pregunta, esto servirá para que no dejemos nada atrás, y podamos volver a él todas las veces que necesitemos. 

  • Aprender a exponer esos límites

 Y para decir NO de la forma más adecuada, vamos a necesitar poner en práctica diferentes estrategias de comunicación asertiva, como podrían ser: la  técnica del disco rayado, el banco de niebla, el acuerdo asertivo, la pregunta asertiva, la técnica de ignorar, el aplazamiento asertivo, etc. Hablaremos más profundamente de ellas en el próximo post.

  • Vencer tus resistencias internas las cuales te impiden hacerlo de forma calmada y sin sentimiento de culpa.

Pero, ¿por qué nos cuesta tanto decir NO? Pues son varios los factores que influyen y que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida.

Dichos factores vienen ocurriendo desde nuestra más tierna infancia, por ejemplo, cuando nos enseñaron a ser un “niño/a bueno/a” con el fin de no desagradar a nadie. La necesidad de sentirnos aceptados nos ha ido condicionando a través unos estándares sociales sin tener en cuenta la importancia de quererse a uno mismo, conocerse y aceptarse.

Así pues, en muchas ocasiones pensamos que si nos expresamos tal y como somos vamos a molestar a alguien, o podemos ser objeto de rechazo por parte de esa persona.

Poner límites en tus relaciones tiene beneficios para ti mismo y para los demás, y lo importante es que ahora puedes hacer algo al respecto.

Conocerte a ti mismo, conectarte con tus propias necesidades y señalar límites claros, va a permitir que te respetes más a ti mismo y, en la medida en que esto ocurra, estarás en condiciones de hacer que los demás también te respeten, y esto te traerá mucha satisfacción personal. Te sentirás libre de poder expresar tus necesidades desde el respeto, independientemente de cómo se lo tome la otra persona.

No olvides dar las gracias a la otra persona por haberte escuchado y agradecerle su comprensión.

Susana Rodríguez

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